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Aspectos Clínicos de la Fibromialgia

Por: Dra. Sol Ednita González-Correa, Ph.D

Con la colaboración de: Dra. Ivelisse López, Psy.D

La Fibromialgia (en adelante FM) es un problema de salud crónico que provoca dolor y sensibilidad diseminada. Frecuentemente, las personas con esta enfermedad crónica se fatigan y tienen problemas para dormir. Según investigaciones realizadas, de 2 a 4 % de la población que padece de esta enfermedad son mujeres.

Diagnóstico y Síntomas Comunes

En el 1990 un grupo de reumatólogos se reunió y creo los criterios para el diagnostico de la FM; se basa en el dolor generalizado y la exploración de una serie de puntos sensibles al toque. En el 2010, el Colegio Americano de Reumatología cambió provisionalmente el criterio diagnóstico por la administración de dos escalas:

1) Índice de Dolor Generalizado

2) Índice de Gravedad de Síntomas

La primera parte evalúa el dolor en 19 partes representadas en un diagrama corporal; la segunda parte evalúa la severidad de los síntomas. Por lo general, los síntomas de la FM consisten en dolor o ardor generalizados que varían en severidad de día a día y puede cambiar de lugar; en ocasiones tiende a ser severo en las partes del cuerpo que se utilizan más (ej. cuello, hombros y pies). Entre los síntomas se destacan:

  • Rigidez del cuerpo: temprano en la mañana, después de permanecer mucho tiempo sentados o de pie sin moverse, o cuando ocurren cambios en temperatura
  • Dificultad para concentrarse y/o dificultad para recordar palabras/nombres
  • Malestar o dolor abdominal y Síndrome del Colón Irritable
  • Incremento de dolores de cabeza o la cara
  • Trastornos del sueño
  • Problemas genitourinarios (aumento en la frecuencia para orinar, inflamación de la pared de la vejiga, períodos menstruales más dolorosos y vestibulitis vulvar)
  • Entumecimiento u hormigueo en las manos y/o los pies
  • Dolores de pecho o en las partes superiores del cuerpo (costocondritis)
  • Desequilibrio
  • Síndrome de las piernas inquietas
  • Hipersensibilidad a la luz, sonidos, toques y olores
  • Depresión y ansiedad; estas condiciones pueden exacerbar e interferir con el manejo exitoso de los síntomas

¿Por qué duele?

Existen varias teorías sobre el dolor en la FM. Algunas investigaciones señalan que la FM involucra una disfunción en la respuesta de los sistemas de dolor del cuerpo. La activación crónica de la respuesta al estrés en el cerebro activa una reacción en cadena que conduce a falta de sueño profundo, dolor muscular y fatiga. La falta de sueño profundo causa fatiga y previene la liberación adecuada de la hormona de crecimiento. Esto interfiere con el proceso de reparación normal de los músculos, lo que causa dolor en los mismos. Los músculos y los tejidos circundantes se encuentran crónicamente apretados, no pueden responder al peligro y se vuelven dolorosos. La señal de dolor que llega al cerebro desde los músculos abruma el sistema nervioso y causa que se vuelva híper-reactivo al dolor. Entonces, el sistema nervioso comienza a interpretar el dolor incorrectamente. Hasta un simple toque de la piel puede experimentarse como dolor. Estas investigaciones también concluyeron que los síntomas de la FM vienen de la activación anormal del sistema de lucha o huida del sistema nervioso.

¿Por qué se activa este sistema?

El sistema de lucha o huida (sistema simpático, subdivisión del sistema nervioso) es el sistema de alerta de nuestro cuerpo y controla nuestra respuesta al estrés. Dentro de las teorías propuestas para explicar la FM, se incluye la predisposición genética en ciertas personas a los cuales un trauma puede desencadenarles una activación prolongada del sistema de respuesta al estrés. No obstante, aún no se ha identificado un gen específico.

Por otro lado, se ha encontrado una fuerte asociación entre un trauma en la niñez o abuso, y desarrollo de FM. Las investigaciones estiman que más de la mitad de los participantes experimentaron abuso sexual. Otro estudio encontró que entre la población de mujeres con diagnostico de FM, más del noventa por ciento había experimentado un ataque sexual o físico en su vida. Existe también otro estudio que concluyó  que existe cierto traslapo entre el Síndrome de Estrés Post Traumático (PTSD por sus siglas en Inglés) y la FM. Traumas en la niñez o en la adolescencia pueden ser desencadenantes de respuestas al estrés anormales o prolongadas. El cerebro en desarrollo y crecimiento se afecta fuertemente cuando hay trauma. Aun personas con diagnóstico de FM, que han experimentado trauma en la niñez, no desarrollan la condición hasta que pasan por un segundo trauma en la adultez. Algunas personas no identifican trauma en la niñez, pero como adultos han experimentado un accidente de carro, ataque, enfermedades o cirugías que parece desencadenar la FM.

En el 2002 se realizó un estudio en donde se pudo medir el flujo de sangre en el cerebro y se observó  que todas las áreas involucradas en el proceso del dolor se iluminaron. Esto prueba que las personas con FM experimentan más vulnerabilidad al dolor. Los nervios en la piel envían una señal de dolor al cordón espinal la cual se retransmite al cerebro. Una vez llega allí, se siente el dolor en el área afectada. Los nervios periferales envían señal de dolor desde la piel, músculos, huesos y órganos. Los hallazgos en este estudio sobre cómo el cordón espinal amplifica y malinterpreta las señales de dolor, han sido replicado en otros estudios. Esto ha ayudado a entender por qué el dolor en la FM puede ser tan severo y debilitante. La reacción en cadena, según propone Ginevra Liptan, médico y paciente de FM, comienza con la activación de la respuesta de lucha o huida y termina con el procesamiento del dolor anormal en el cordón espinal. Liptan propone en su libro Figuring out Fibromyalgia que ha encontrado evidencia que apoya la teoría de que la fascia puede ser el desencadenante de la hiperreactividad del cordón espinal en la FM. La fascia es el tejido conectivo que rodea y apoya cada músculo en nuestro cuerpo junto con la formación de los tendones que se insertan en el hueso.

Síntomas Psicológicos

Además de los síntomas físicos, existen determinadas manifestaciones psicológicas como ansiedad, depresión, percepción de malestar general, dificultad de atención y concentración, dificultades amnésicas, somatizaciones e hipocondría. Estas surgen de manera significativa a raíz de las complicaciones y límites que los pacientes comienzan a experimentar. Es por esto que la FM tiende a considerarse como un proceso multifactorial donde intervienen elementos biológicos, psicológicos y sociales cuyo fenómeno central lo constituye una alteración en la modulación del dolor.

¿Y ahora qué? Estrategias para el manejo del dolor en la FM

Existen muchas alternativas que han probado ser eficaces en algunos pacientes, desde medicamentos hasta terapias para el manejo del dolor. Según la literatura escudriñada, la falta de sueño profundo no tan solo nos lleva a la fatiga sino que también afecta la habilidad de nuestro cuerpo para sanar. El sueño profundo, donde el cuerpo esta sin movimiento y las ondas cerebrales son muy lentas, es importante para la restauración de nuestros músculos. Esta etapa del sueño es la que nos hace sentir descansados el próximo día, además de realizar procesos de reparación. Es por esto que es de suma importancia que dialogue con su médico especialista sobre su patrón del sueño y cómo puede mejorarlo con medicamentos. Existen tratamientos alternativos como la meditación, el yoga, el tai chi y relajación que también pudieran ayudarle.

Hay intervenciones psicológicas que pueden ser útiles para cubrir diferentes objetivos. Entre las técnicas psicofisiológicas utilizadas se encuentran:

  • Relajación- esta técnica ayuda a disminuir la contracción de músculos, tendones y otros órganos, por lo que elimina fuentes de dolor al aumentar la sensación subjetiva de bienestar por reducción de la tensión psíquica y de la ansiedad previa o asociada al dolor. Disminuye la actividad del sistema simpático y con ello, la percepción del dolor.
  • Respiración controlada- esta técnica ayuda a todo tipo de paciente con dolor. Contribuye a eliminar la percepción del dolor, en especial la reducción de la ansiedad. Se puede complementar con las técnicas de relajación.
  • Biofeedback– entrena al paciente con FM a controlar de forma mental y voluntariamente diferentes variables de su organismo usualmente automáticas y generadoras de dolor.

Entre las Técnicas Cognitivas utilizadas se encuentran:

  • Control atencional- consiste en desviar el foco de atención del paciente. Se deja de atender el dolor y se centra en otros elementos del ambiente externo.
  • Visualización distractora- esta técnica consiste en imaginarse un lugar tranquilo y relajante en el cual el paciente realiza una actividad gratificante.
  • Parada del pensamiento- consiste en detener pensamientos obsesivos erróneos y catastrofistas asociadas al dolor. Con esta técnica se detiene el hábito de mantener pensamientos negativos.
  • Entrenamiento en solución de problemas- la FM genera dificultades, limitaciones y problemas prácticos, los cuales ni el paciente ni su entorno saben cómo enfrentar. Esto deteriora la calidad de vida.
  • Otras técnicas:
  • Hipnosis- se utiliza hace décadas para crear analgesia inducida en pacientes con dolor crónico. Es importante señalar que no todas las personas son sugestionables por ende no se puede utilizar con todos los pacientes.
  • Autohipnosis y Autosugestión-  entrenamiento específico para entrar a voluntad en estados alterados de conciencia con auto instrucciones, en los que se potencia la auto-analgesia, estados generalmente precedidos por relajación profunda.

Desde el punto de vista psicológico, es necesario intervenir al paciente con diferentes acercamientos que combatan la pasividad ante su dolor diario. Es de suma importancia además la psicoeducacion que deben recibir de parte de sus médicos especialistas como también del resto del equipo multidisciplinario que le estará asistiendo. Esta serie de intervenciones cognitivo-conductuales multimodales facilitarán al paciente controlar su dolor y adaptarse a él.

¡Anímese a intentarlo, luche por su salud!

Referencias
Arnold LM, Hudson JI, Hess EV, Wave AE, Fritz DA, Auchenbach MB, Starck LO, Keck PE Jr. Family study of Fibromyalgia. Arthritis Rheum. 2004 Mar; 50: 944-52
Walker EA, Keegan D, Gardner G, Sullivan M, Katon WJ, Bernstein D. Psychosocial factors in Fibromyalgia compared with rheumatoid arthritis. Psychosom Med. 1997 Nov-Dec; 59: 565-71
Amital D, Fostick L, Polliack ML, Segev S, Zohar J, Rubinow A, Amital H. Posttraumatic stress disorder, tenderness and fibromyalgia syndrome: are they different entities? J Psychosom Res. 2006 Nov; 61: 663-69
Romeo RD, Bellani R, McEwen BS. Stress induced progesterone secretion and progesterone immunoreactivity in the paraventricular nucleus are modulated by pubertal developmental in male rats. Stress. 2005 Dec; 8: 265-71
Greenfield S, Fitzcharles MA, Esdaile JM. Reactive fibromyalgia syndrome. Arthritis Rheum. 1997 Jun; 35: 678-81
Arendt-Nielsen L, Graven-Nielsen T. Central sensitization in fibromyalgia and other musculoskeletal disorders. Current Pain and Headache Reports. 7: 355-61
Fascia: A missing link in our understanding the pathology of fibromyalgia. Journal of Bodywork and Movement Therapies. 1532-9283 2010 Jan; Vol 14, pp 3-12

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