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Obesidad en niños: un problema de salud en Puerto Rico

Por: Grisel Ramos Trautmann, LND, ED

¿Se ha detenido a observar a los niños puertorriqueños en lugares públicos, como por ejemplo, en una escuela o en un centro comercial? Si ha tenido la oportunidad notará a simple vista que muchos se encuentran en sobrepeso o están obesos. Aunque la primera impresión puede aparentar que se trata de un problema estético, la obesidad no es cuestión de apariencia física, sino de salud. Los niños obesos son aquellos que se encuentran en la percentila 95 o mayor en las tablas de peso por estatura, establecidas por el CDC (Centro Para el Control y Prevención de Enfermedades por sus siglas en inglés) y sobrepeso los que se encuentran entre las percentilas 85 y menor de 95. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que un niño sobre la percentila 95 en peso es un caso de emergencia y debe referirse a evaluación médica.

Las últimas estadísticas realizadas por el Departamento de Salud de Puerto Rico en el 2005 revelan que, de cada 100 niños, 45 de ellos tenían un peso inadecuado para su edad, 25.7% eran obesos y 16.2% estaban en riesgo de obesidad. Los datos más recientes del 2007 acerca de niños entre 2 y 5 años de edad participantes del programa WIC revelaron que 39% son obesos o están en riesgo de obesidad. Lamentablemente no existen estudios más recientes que nos indiquen con exactitud cómo ha ido cambiando la situación, pero en Estados Unidos se reporta que uno de cada tres niños está en sobrepeso y uno de cada seis es obeso. Dado a que tenemos una fuerte influencia en los estilos de vida americana, las estadísticas actuales deben ser similares en Puerto Rico. Según aumenta la edad del niño obeso, aumenta la probabilidad de ser un adulto obeso con todas las complicaciones de salud que esto implica.

Uno de los mayores riesgos en la salud de un niño obeso es el desarrollo de Diabetes Tipo 2. La aseguradora Triple S dio a conocer sus estadísticas de los pasados cuatro años en los que hubo un alza de 46% en la tasa de diagnósticos de diabetes infantil. Según la presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría, Edna Santiago, en un artículo publicado en El Nuevo Día el 4 de noviembre de 2010, la cantidad de niños obesos y con Diabetes Tipo 2 ha aumentado considerablemente. En este mismo artículo indica el endocrinólogo pediátrico Francisco Nieves que casi invariablemente el paciente con Diabetes Tipo 2 es obeso o con señales de resistencia a insulina en su cuerpo como “acantosis nigrican” (cuello ennegrecido). Indica además que un menor que padece de diabetes podría tener problemas cardíacos, ortopédicos y de alta presión tan temprano como a los 30 años de edad.

Otros problemas de salud asociados a la obesidad del niño son además problemas respiratorios, hiperlipidemia y problemas psicológicos. Condiciones como el asma se relacionan con el problema de obesidad y se ha observado que el niño asmático en sobrepeso u obeso mejora su condición significativamente o se elimina cuando baja de peso. A tan temprana edad como  a los cinco años se observa a los niños con problema de sobrepeso y obesidad con niveles altos de lípidos y colesterol en sangre, lo que los coloca en un alto riesgo de problemas y condiciones cardíacas. Lamentablemente se ha comprobado que un niño obeso es 99% más discriminado que un niño con impedimento en el grado de kindergarten. La baja autoestima que esto ocasiona puede tener repercusiones devastadoras en la salud emocional del niño. Las causas de la obesidad en niños pueden ser varias. Los estilos de vida modernos definitivamente juegan un papel importante en este problema de salud. Investigaciones científicas indican que las comidas fuera del hogar, la frecuencia de ingesta de jugos de frutas, las horas diarias frente al televisor o en juegos electrónicos, el índice de masa corporal (BMI) de la madre y la baja ingesta de productos lácteos están asociados a la obesidad. Existe también la probabilidad de herencia genética tanto en la obesidad como en la Diabetes Tipo 2, que está directamente ligada a la obesidad.

Para poder prevenir la obesidad, debemos atacar directamente las causas. La prevención debe ser enfatizada, entre otras medidas, a ofrecer leche materna a los infantes por un periodo de seis meses, 60 minutos diarios de ejercicio moderado a vigoroso en las escuelas en todos los grados, educación a niños y padres con guías sobre buenos hábitos de alimentación saludable y actividad física, restricción de disponibilidad de alimentos no saludables en las escuelas y el rediseño de las comunidades para maximizar las oportunidades de realizar actividad física como caminar o correr bicicleta de forma segura. La farmacoterapia debe ser una opción considerada cuando ha fallado un programa formal intenso de modificación de conducta en los estilos de vida.

Iniciativas como los programas desarrollados por el Departamento de Recreación y Deportes para derrotar el mal concepto cultural de que un niño “llenito” es un niño saludable, la fundación “El Angel” creada por el boxeador puertorriqueño Miguel Cotto para promover la buena nutrición y el ejercicio en los niños, y el P. del S. 1147 del Senado de Puerto Rico del 22 de septiembre de 2009 que crea una ley que le ordena al Departamento de Educación de Puerto Rico desarrollar el “Programa de Buena Salud y Alimentación” para la población estudiantil del sistema público de enseñanza, son ejemplo de que se ha tomado conciencia de la magnitud del problema de salud que ocasiona la obesidad en los niños. El profesional médico y los nutricionistas de Puerto Rico, junto a la comunidad en general, somos los llamados a evitar que el problema de la obesidad y sobrepeso en los niños sea el responsable de que tengamos la primera generación que viva menos que sus padres.

Referencias

  1. Gillis LindaJ, RD, Bar-Or Odedm MD: (2003). Food Away from Home, Sugar-Sweetened Drink Consumption and Juvenile Obesity. Journal of American College of Nutrition 22: 539-545
  2. August Gilbert, Caprio Sonia, Fennoy Ilene, Freemark Michael, Kaufman Franacine R., Lusting Robert H., Silverstein Janet H., Speiser Phyllis W., Styne Dennis M. and Montori Victor M.: (2008). Prevention and Treatment of Pediatric Obesity: An Endocrine Society Clinical Practice Guideline Base don Expert Opinión. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism 93: 4576-4599
  3. Davis Matthew M., MD, Gance-Cleveland Bonnie, PhD, Jassink Sandra, MD, Jonson Rachel, PhD, RD,  Paralis Pilles, MD, Resnicow Kenneth, PhD: (2007). Recommendations for Prevention of Childhood Obesity. Pediatrics 120:5229-5253
  4. Tanasescu Mihaela, Ferris Ann M., Himmelgreen David A. Rodríguez Nancy and Pérez-Escamilla Rafael: (2000). Biobehavioral Factors Are Associated with Obesity in Puerto Rican Children. Journal of Nutrition Jul 130: 1734-1742

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  1. Saludos, soy salubrista en formación y el asunto que plantea está muy bien resumido y presentado. También quiero compratirle que los Educadores para la Salud juegan un rol de suma importancia en asuntos relacionados a promoción de la salud y prevención. Pienso que la educación es una excelente herramienta para prevenir obesidad y cualquier otro asunto con relación a la salud. Muchas conductas de riesgo se deben a la falta de información (educación).
    Buen día

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