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Rasgos y quehaceres de la Tanatología

Por: Marilyn Vicens, BA,MA

Certificada Profesionalmente en Tanatología

El origen: un dios y un cuerpo

Comencemos por el origen.  El vocablo tanatología deriva de un dios y de un cuerpo. Todo que ver con la muerte. Y, ¿por qué no?, también con la vida. A fin de cuentas, y en principio, una y la otra son lo mismo.  No obstante, el dios en minúscula al que hacemos referencia aquí es Tánatos, amo y señor de la muerte en la mitología griega.  Y del cuerpo que hablamos es de uno sin pies, pero eso sí, con mucha cabeza. Logía, por su parte, significa cuerpo organizado de conocimientos.

Ahora bien, con todo lo importante que puedan ser los significados de las palabras, en este espacio lo que nos ocupa es saber, como decimos en puertorriqueño, “¿y con qué se come eso?”. Pues señoras y señores: con nada. Porque esto es sencillamente para vivírselo.

Hasta que la muerte nos separe

La tanatología es el estudio de la muerte y el morir, los procesos de duelo y las pérdidas. En un plano menos formal podemos decir que, en cierto modo, la tanatología la practicamos todos los que estamos vivos. ¿Quién que haya vivido unos días no se le han muerto ya un par de horas cuando menos? Está comprobado científicamente que cada día se nos mueren una gran cantidad de células y otras nuevas despiertan a la vida. Desde que nacemos estamos en un proceso continuo en el que la vida y la muerte comparten su espacio vital. Entonces, ¿por qué el miedo a la muerte? ¿Y, por afinidad, a la tanatología?

El miedo a la muerte

El miedo a la muerte nace con la vida. Curioso, ¿no? Sin embargo, es la única certeza que tenemos en cuanto hacemos la entrada a esta existencia.  Toda vida es un triunfo, pase lo que pase. La vida, ya lo ha dicho el escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez, “es una cosa fenomenal”. Y sobre la muerte, por su parte, ha dicho el filósofo romano Séneca que “ningún hombre disfruta en pleno el verdadero sabor de la vida sino aquél que está dispuesto y preparado para abandonarla”.

Miedo o no miedo, ella vendrá. La vida, el amor, el cambio, la muerte son fieles: siempre llegan. ¿Qué tal si mejor hacemos las paces con la muerte y nos preparamos para conocerla un poco mejor, para acercarnos a ese momento de la transformación de la vida con una actitud apacible y serena? Allí debe reinar el perdón, la aceptación, el soltar y dejar ir, el estar en paz y armonía con nosotros mismos, con todos, con todo. Permitamos que estos sean los elementos principales del proceso de transición y tránsito hacia una nueva dimensión. Hacia una nueva forma del ser.

Esa es la invitación que nos hace la tanatología: a que nos conozcamos más y mejor, que nos acerquemos a nuestras diversas realidades de una forma consciente, despierta, compasiva, informada, serena.

Terminal y de proceso o súbita y sin aviso

La muerte es un proceso tan creativo como la vida misma, puesto que son hermanas gemelas idénticas. A veces suceden eventos repentinos que nos viran el mundo al revés. La muerte puede llegar de repente y alterar de manera drástica nuestra vida. Es en estos procesos donde la tanatología encuentra su reino y razón porque se dedica al estudio del proceso y manejo del evento de muerte,  desde el diagnóstico de una enfermedad terminal hasta una muerte inesperada. También estudia el duelo en sus diferentes manifestaciones individuales y socioculturales.

Cuidar más allá de curar

La tanatología se basa en el principio de cuidar y aportar o apoyar a sanar, más allá de curar al enfermo. Mediante su práctica:

¿Y qué hace un tanatólogo?

Las funciones de un tanatólogo pueden ser tan diversas como la vida misma. Pueden ir desde un abrazo de paz compartido en un silencio elocuente hasta ser un agente de cambio y sanación de suma significación en la vida de una o muchas personas.

El trabajo del tanatólogo es, entre otros:

Las formas en que un tanatólogo puede aportar al bienestar de una persona, familia, comunidad o grupo son tan diversas como seres humanos y situaciones en el mundo de los vivos existe. Como ha dicho el autor Eduardo Grecco “una muerte puede significar un poderoso crecimiento espiritual, el comienzo de un nuevo camino”. De eso se trata la tanatología: nuevos caminos, nuevos comienzos, nuevo entendimiento, nuevos desarrollos a nivel humano y espiritual.

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