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Medicina del Viajero

Orientación, prevención y vacunación para el viajero responsable, viajero saludable

Por: Marilyn Vicens

Especial para Reporte MEDICO

El verano pasado, Los Rivera hicieron realidad su sueño de viajar a Europa. Una semana antes de regresar ya tenían las maletas llenas de obsequios para los nietos, las cámaras atiborradas de fotos y la mente vibrante con los recuerdos. Entonces empezó la pesadilla: vómitos, diarreas, fiebre y los cuerpos con esa terrible sensación de que “me pasó un camión por encima”.

Es una historia de la vida real. ¿A quién no le ha pasado? Hay cientos de anécdotas de viajeros con protagonistas como la llamada venganza de Moctezuma que “no me dejó subir las pirámides”, o “el mareo y la falta de aire que me dejaron a pie en Machu Pichu”. Pero hay muy buenas noticias a la vista: existe una forma sencilla de evitar la mayor parte de estas experiencias desafortunadas.

Medicina del Viajero

Es el nombre de la rama de la medicina que atiende la salud de la población que va a viajar por aire, mar o tierra, a nivel nacional o internacional. Se trata de un concepto bien amplio de medicina preventiva, proactiva y de seguimiento, dirigida a crear una nueva conciencia en la población viajera con el objetivo de que las personas se orienten, eduquen y atiendan su salud antes, durante y después de viajar.

En Puerto Rico contamos con dos especialistas en este campo, según nos informa el Dr. René Echevarría-Cofiño, quien tiene una de las dos únicas Clínicas Oficiales de Vacunación para el Viajero que existen en la Isla. La misma está localizada en Hato Rey. Su colega, el Dr. Jaime Rodríguez Arias, tiene su práctica clínica en Ponce.

Ambos pertenecen a la Sociedad Internacional de Medicina para el Viajero, creada en Estados Unidos en 1991. Actualmente agrupa a unos tres mil médicos, enfermeras y especialistas en salud pública de diversos sectores como la Academia, el gobierno y el sector privado, provenientes de más de 80 países.

Dr. René Echevarría-Cofiño

La Revista Reporte MEDICO conversó con el Dr. Echevarría-Cofiño y él nos informó que “aunque esta práctica no se conoce tanto en Puerto Rico, ciertamente ha ido haciéndose necesaria conforme la población local (y mundial) viaja más; el mundo cada vez se nos hace más pequeño y la gente se desplaza con mayor facilidad y rapidez”. Resulta pertinente acotar que de igual forma pueden desplazarse las enfermedades transmisibles.

Más viajes, más viajeros, más desafíos de salud

Para que el lector de Reporte MEDICO tenga una idea clara de la magnitud de este desplazamiento masivo de seres humanos —y sus circunstancias— conviene observar las cifras de la Organización Mundial del Turismo para el año 2010. Los países más visitados son las naciones europeas, Estados Unidos y Asia. Los números hablan por sí solos y he aquí algunos ejemplos: en primer lugar aparece Francia con 76.8 millones de visitantes; le sigue Estados Unidos con 59.7 millones y China con 55.7 millones. En el año 2011, la cantidad de turistas en el mundo ascendió a 980 millones de personas.

Este enorme incremento en la movilidad de los seres humanos de todo el planeta (turistas principalmente en el caso que nos ocupa, pero también trabajadores, refugiados, desplazados, misioneros, estudiantes y peregrinos, entre otros) ha traído como una de sus consecuencias el aumento en el riesgo de contraer enfermedades transmisibles. Viajar es por lo general una experiencia muy enriquecedora para el ser humano. Para disfrutar de esa vivencia es importante ejercer buen juicio y prudencia.

Geografía y salud

“Hoy día las enfermedades transmisibles se pueden prevenir por medio de la vacunación”, apunta Echevarría-Cofiño. “Lo primero es evaluar la salud general del paciente, su edad y el destino. Lo próximo es evaluar cuáles son las posibles enfermedades para las cuales el viajero debe ir preparado con todas las vacunas necesarias e incluso requeridas, dependiendo no sólo del país que vaya a visitar, sino de la ciudad o zona geográfica en particular. Hay algunos países que exigen ciertas vacunas para que el viajero pueda recibir autorización de ingreso a ese territorio”, indica el galeno.

No es lo mismo, por ejemplo, ir a la costera ciudad de Río de Janeiro que ir a la zona selvática del Amazonas. Aunque ambas jurisdicciones son parte del territorio de Brasil, es distinta la forma en que el viajero tiene que prepararse en todos sus componentes —el de salud incluido, por supuesto— para tener una experiencia óptima en cualquiera de las dos. Son varios los factores que hay que tomar en consideración, por ejemplo: climatológicos, geográficos, ecológicos, sociales y culturales.

Agentes seguros, dosis múltiples y tiempo…

De acuerdo con Echevarría-Cofiño, “algo muy importante es que el viajero se prepare con antelación suficiente a la fecha del viaje para que el médico pueda monitorear posibles reacciones a la vacunación. Son mínimas o ninguna, puesto que las vacunas son agentes seguros. Lo que sí es esencial es darle el tiempo necesario para que su cobertura sea efectiva en el organismo. Este proceso, por lo general, toma un mínimo de 10 días. También hay vacunas que requieren dosis múltiples, lo que implica que el paciente debe visitar la oficina del médico más de una vez para aplicarlas”.

Contagiarse: ni tan difícil, ni tan raro

Es importante saber y reconocer que contraer una enfermedad transmisible no es algo extremadamente difícil o raro. Puede ser a través de la ingestión de agua no tratada o alimentos contaminados. Es así como podemos contraer: diarrea, fiebre tifoidea, hepatitis A (la B se transmite mediante fluidos corporales o sangre infectados), cólera y parasitosis intestinales. Por otro lado, algunas enfermedades que los mosquitos pueden transmitir mediante su picadura son: la fiebre amarilla, la malaria y, como bien sabemos en Puerto Rico, el dengue.  La malaria se encuentra principalmente en los trópicos y en el África Sub-sahariana y la fiebre amarilla mayormente en la región de los trópicos de América del Sur y África. Sin embargo, dadas las condiciones cambiantes del panorama de la salud mundial, antes de salir de casa al extranjero lo más recomendable es consultar a su experto en Medicina del Viajero, quien siempre tiene la información más actualizada sobre las condiciones de salubridad globales.

Pica, duele, arde… consulta médica posviaje

Si es esencial prepararse y atenderse antes de viajar, importantísimo es ir a lo que en términos de la Medicina del Viajero se conoce como consulta médica posviaje. Agrega Echevarría-Cofiño que “al paciente se le debe reevaluar a su regreso a casa por si ha sufrido algún contratiempo, puede ser una picadura de insecto que originalmente pasa casi desapercibida y luego se puede convertir en una condición de salud seria, o puede ser que la persona haya contraído una enfermedad que crónicamente afecte su sistema, que haya ingerido o inhalado algo que lo haya afectado”. Son tantas las posibilidades que es muy aconsejable visitar al médico para un chequeo general, aun cuando la persona se sienta perfectamente bien.

Tres tipos de viajeros: ¿se reconoce?

Prevenir es siempre el mejor de los remedios. Ya lo decían las abuelas: “persona precavida vale por dos”. Pero también nos recordaban esas sabias que “al mejor cazador se le pierde una liebre”. Ese es el caso, por ejemplo, de los viajeros ejecutivos, uno de los tres tipos de viajeros más comunes. Viajan constantemente a lugares “seguros”, donde hay ambientes “controlados”. Y como piensan que no tienen nada por lo cual preocuparse, en ocasiones tienden a descuidar sus estándares de protección y precaución. Por otro lado, encontramos el caso de los viajeros que solo viajan de vez en cuando por placer (son la mayoría) y en la euforia de la experiencia de relajación y aventura se olvidan, a veces, de ejercer prudencia y cautela. Y finalmente está el grupo de los naturales de un país que por mucho tiempo han residido en otro y quienes olvidan, o desconocen, que al ir de visita al país de origen sus organismos, adaptados a otro medioambiente, se van a comportar como “extranjeros”, lo cual los expone mucho más a enfermedades transmisibles.

La idea detrás de todo esto no es crear temor, sino conciencia. Se trata de afirmar la idea de que, al igual que nos preparamos bien para nuestros viajes en términos de lo que vamos a echar en la maleta y de los lugares que vamos a visitar y disfrutar, debemos preparar bien lo principal: la salud de nuestros cuerpos.

El botiquín de mano

Algo que es tan importante como las vacunas en todo este concepto de salud preventiva es que los viajeros lleven consigo su botiquín de mano. “Y en esto”, agrega el especialista, “nosotros los podemos ayudar a prepararse adecuadamente”. Ese botiquín de mano debe contener:

  • todos sus medicamentos recetados
  • antibióticos
  • medicinas contra la diarrea, los vómitos y la fiebre
  • medicinas para el mal de alturas si van a destinos como Perú, por ejemplo
  • equipo necesario si tienen condiciones respiratorias
  • medicinas para el vértigo si van de crucero

“Toda esa orientación y ayuda se la ofrecemos en la Clínica”, señala el doctor Echevarría-Cofiño, quien realizó sus estudios de sub-especialización en esta práctica en las universidades de Boston y de Emory, Georgia, en los Estados Unidos.

Feliz viaje

De manera que ahora no hay excusa para que esas vacaciones soñadas se le arruinen. Recuerde que antes de preparar la maleta, es de primordial importancia consultar con su profesional de la salud en Medicina del Viajero. Es una visita que puede hacer la diferencia entre unas vacaciones memorables o unas lamentables, como les ocurrió a los Rivera cuando se disponían a cerrar con broche de oro su primer viaje a la bella Europa.

La regla para todos es: viajero vacunado, viajero feliz. Viajero responsable, viajero saludable. ¡Buen viaje!

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