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La epilepsia en los niños: diagnósticos y tratamientos

Dra. Jessica González

Por: Dra. Jessica González Montes, FAAP, DABPN

Neuróloga Pediátrica

La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica que se caracteriza por convulsiones recurrentes. Hasta un 10% de la población puede sufrir una sola convulsión a lo largo de su vida, pero no van a desarrollar epilepsia.  Un niño es diagnosticado con epilepsia cuando ha tenido DOS o más convulsiones no provocadas (que no han sido causadas por fiebre, medicamentos, azúcar baja, entre otros).

¿Qué es una convulsión?

Es un trastorno neurológico que consiste de breves fallas en el funcionamiento del cerebro que hacen que las neuronas produzcan descargas eléctricas repentinas y anormales. Aunque usted no puede ver lo que sucede dentro del cerebro de un niño durante una convulsión, sí puede ver los efectos que provocan estas descargas, como por ejemplo: cambios en el estado de conciencia, movimientos involuntarios del cuerpo o  pérdida del control de la vejiga (incontinencia), entre otros.

Las convulsiones se clasifican en dos tipos:

1) Convulsiones generalizadas: Afectan todo el cerebro y siempre tienen alteración del estado de conciencia. Estas se presentan con movimientos o posturas anormales de todas las extremidades. El niño puede ponerse rígido (convulsión tónica); pueden tener movimientos de flexión y extensión de las extremidades (convulsión clónica) o una combinación de las dos (convulsión tónico-clónica).

2) Convulsiones parciales: Afectan solo una parte del cerebro, y pueden tener alteración del estado de conciencia.  Los niños pueden presentar signos difíciles de identificar, como movimientos sutiles de los ojos o de la boca o movimientos de las extremidades de un solo lado del cuerpo (derecho o izquierdo).

Al terminar la convulsión, el niño puede quedar desorientado, con problemas para hablar, cansado y con sueño.  Esto se conoce como el período postictal, y puede durar desde unos minutos hasta horas, dependiendo la intensidad y duración de la convulsión.

Hay algunas convulsiones que ocurren solo en pacientes de edad pediátrica. Entre estas se encuentran las convulsiones febriles y los síndromes de epilepsia pediátricos.

¿Qué son las convulsiones febriles?

Son el tipo de convulsión más común en la niñez. Estas convulsiones están asociadas a un episodio de fiebre y ocurren en niños entre las edades de 6 meses y 5 años. Las mismas no deben ser causadas por una infección del sistema nervioso central (meningitis/encefalitis), y el niño no debe tener  historial previo de convulsiones sin fiebre.

Las convulsiones febriles se clasifican en dos tipos:

  1. Convulsiones febriles simples: la convulsión dura menos de 15 minutos, el paciente tiene solo una convulsión en un período de 24 horas y la convulsión es generalizada.
  2. Convulsiones febriles complejas: la convulsión dura más de 15 minutos, ocurre más de una convulsión en un período de 24 horas o la convulsión es parcial.

Lo más importante en el manejo de las convulsiones febriles es encontrar la causa de la fiebre y tratarla. Se pueden utilizar medicamentos como el acetaminofén durante la fiebre, pero no se ha demostrado que utilizarlo antes de que ocurra la fiebre ayude a prevenir que el niño tenga una convulsión.

Las convulsiones febriles simples se consideran benignas y no necesitan tratamiento con medicamentos antiepilépticos. Los pacientes con convulsiones febriles complejas deben evaluarse por un neurólogo pediátrico para determinar el riesgo de recurrencia y si es necesario tratarlas con medicamentos anti-epilépticos, ya que pueden tener un riesgo un poco mayor de padecer epilepsia.

¿Qué son los síndromes de epilepsia pediátricos?

Son unos tipos específicos de convulsiones que comienzan en la niñez y tienen unos hallazgos característicos en el EEG (electroencefalograma).

Algunos síndromes de epilepsia se describen como benignos (ej.: epilepsia rolándica, ausencias de la niñez), ya que ocurren en pacientes que tienen un desarrollo normal, son convulsiones fáciles de tratar y usualmente desaparecen con la edad. Hay otros síndromes de epilepsia más severos (ej.: espasmos infantiles, Lennox Gastaut), estos ocurren en niños con problemas neurológicos, son convulsiones difíciles de tratar y pueden persistir hasta la adultez.

¿Cuáles son las causas de la epilepsia en los niños?

En la mayoría (70%) de los niños que tienen epilepsia, se desconoce la causa o se piensa que es un desorden genético. Otra de las causas más comunes (20%) es un problema en el desarrollo de su cerebro: un problema estructural o defecto congénito.  El tipo de problema estructural más común en los niños son las displasias corticales, donde una parte del cerebro no se desarrolló normalmente. Estas displasias corticales han estado ahí desde que el niño nació y no aumentan en tamaño como los tumores.   Otras causas de epilepsia son: trauma a la cabeza, infecciones del cerebro, infartos cerebrales y tumores cerebrales.

¿Cómo se diagnostica la epilepsia?

La epilepsia es un diagnóstico clínico, lo que significa que muchas veces es suficiente ver las convulsiones o tener una descripción detallada de las mismas para hacer el diagnóstico de epilepsia.   En otros casos, es necesario hacer un estudio llamado electroencefalograma (EEG). La información que nos provee este estudio, junto con la descripción del evento, nos ayudan a determinar si el niño tuvo una convulsión y si está en riesgo de tener más. Es importante recalcar que aunque el resultado de este estudio sea normal, no podemos descartar que el paciente haya tenido una convulsión. Algunas veces el EEG puede demostrar actividad anormal solo en una parte del cerebro. En estos casos, se debe hacer un MRI (resonancia magnética) de la cabeza para determinar si hay alguna lesión en el cerebro.

¿Cómo se trata la epilepsia?

El tratamiento principal para la epilepsia son los medicamentos antiepilépticos. Estos no curan la epilepsia, pero si controlan las convulsiones. Cuando varios medicamentos se han tratado y el niño sigue con convulsiones, se pueden considerar otros tratamientos como:

  • La dieta cetogénica: una dieta estricta, alta en grasas y baja en carbohidratos que debe estar monitoreada por un neurólogo y un nutricionista debido a los posibles efectos secundarios.
  • Estimulador del nervio vago: mediante una cirugía se pone un aparato en el pecho que parece un marcapaso, el cual va unido al nervio vago y lo estimula de manera regular para disminuir las convulsiones.
  • Cirugía de epilepsia: si se determina que las convulsiones vienen de una sola región del cerebro, algunas veces se puede remover el área que está afectada. Este tipo de cirugía puede curar la epilepsia, pero no es la primera opción de tratamiento, ni es para todos los pacientes con epilepsia.

¿Por cuánto tiempo se trata la epilepsia en los niños?

Existen varios factores para determinar la duración del tratamiento, pero uno de los más importantes es la causa de la epilepsia. Por ejemplo, en los pacientes que tienen síndromes de epilepsia benignos, en los cuales las convulsiones tienden a desaparecer con la edad, se puede tomar la decisión de ir bajando la dosis del medicamento hasta descontinuarlo, siempre y cuando el paciente no haya tenido convulsiones en un período de al menos dos años y que el EEG este normal.

Por otro lado, los pacientes que tienen un riesgo alto de que la convulsiones continúen aun después de la niñez (ej.: síndromes de epilepsia severos, malformaciones en el cerebro, etc.), muchas veces deben continuar con el tratamiento hasta la adultez o de por vida.

¿Cómo puede ayudar a un niño que tiene una convulsión?
1)    Mantenga la calma.
2)    Tome nota de cuánto tiempo dura la convulsión.
3)    Observe con detenimiento, para poder describir lo que pasó antes, durante y después de la convulsión.
4)     Asegúrese de que no haya nada cerca que le pueda ocasionar daño.
5)    Volteé al niño de lado para mantener las vías respiratorias despejadas.
6)    Quédese cerca hasta que termine la convulsión y el niño recupere el conocimiento.
¿Qué cosas NO debe hacer cuando un niño tiene una convulsión?
1)    No trate de detener los movimientos, ya que esto puede causarle daño.
2)    No abra la boca del niño, ni le ponga nada en la boca.  Durante una convulsión NO existe riesgo de que el niño se trague la lengua.
3)    No le eche agua en la cara.
4)    No le dé a tomar ningún líquido ni medicamento hasta que el niño esté completamente despierto y consciente.
¿Cuándo se debe llamar al 9-1-1?
1)     Si la convulsión dura más de 5 minutos o tiene una convulsión tras de otra.
2)     Si el niño no respira normalmente después de la convulsión.
3)     Si el niño no tiene historial de convulsiones previas.
4)     Si sufrió una lesión o accidente o la convulsión ocurrió en el agua.
5)     Si el niño no recupera el conocimiento después de la convulsión.
Si piensa que su hijo o algún familiar puede tener epilepsia, busque ayuda con un especialista. Los pacientes con epilepsia pueden tener una vida normal.

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